Textos hermeticos
Textos hermeticos 2 Dios uno y único(demostración). El cosmos:necesidad de un autor únicoContempla, ahora, a mi través[129], el cosmos que tienes ante tus ojos y observa atentamente su belleza: ese cuerpo puro, más anciano que cualquier otro, pero que está, a un tiempo, eternamente en la flor de la edad, permanentemente joven y cada vez más lozano[130].
Fíjate en los siete cielos fundamentales, cómo están ordenados en una disposición eterna y cómo completan, cada uno en una órbita distinta, la eternidad. Observa que todo está lleno de luz y que, sin embargo, el fuego está ausente; esto es así porque la luz se genera de la amistad y la combinación de los contrarios y distintos, proyectándose desde arriba por la energía de Dios, padre de todo bien, gobernador de todo orden y soberano de los siete cielos.
7Fíjate ahora en cómo la luna[131] cumple su órbita delante de ellos y cómo transforma, en tanto que instrumento de la naturaleza, la materia inferior. Mira la tierra situada en el centro del todo, asentada como fundamento del hermoso cosmos y como nodriza que alimenta a los seres terrestres[132]. Observa cuán inmensa es la multitud de los vivientes inmortales y la de los mortales y cómo, en medio de ambas, la luna describe su órbita entre lo mortal y lo inmortal.