Textos reales persas de Dario I y de sus sucesores
Textos reales persas de Dario I y de sus sucesores El dios más grande es Ahuramazda, que esta tierra creó, que creó ese cielo, que al hombre lo creó, que creó el bienestar del hombre, que a Jerjes lo hizo rey, único rey entre muchos, único señor entre muchos.
Yo (soy) Jerjes, gran rey, rey de reyes, rey de los países de muchas razas, rey sobre esta tierra ancha y amplia, de Darío el rey hijo, un aqueménida, un persa, hijo de persa, un ario, de origen ario.
Dice el rey Jerjes: Por voluntad de Ahuramazda, estos (son) los pueblos de los que yo he sido su rey además de Persia —(eran) mis vasallos—; trajeron mis tributos; a los que lo que por mí les ha sido dicho, lo hicieron; mi ley, esta también la observaron—: Media, elamitas, Aracosia, Armenia, Drangiana, Partia, Aria, Bactria, Sogdiana, Jorasmia, Babilonia, Asiria, Satagidia, Sardes, el egipcio, Jonia, los que ocupaban el mar y los que estaban más allá del mar, el macio, Arabia, Gandara, India, Capadocia, Daha, Escitia amirgia, Escitia de yelmos puntiagudos, Tracia, Akaufakia (= Pueblo de las montañas), Libia, Caria, el etíope.
El rey Jerjes dice: Cuando me hube convertido en rey, había entre ellos —los países de que antes se ha escrito— quienes cayeron en rebelión. Pero a mí Ahuramazda me prestó ayuda. Por voluntad de Ahuramazda, a esos países yo abatí y los restablecí en su sitio.
