Tristan e Iseo
Tristan e Iseo Pasaron la noche en una colina. Tristán se sentía tan seguro como si estuviera en un castillo rodeado de gruesas murallas y grandes fosos. El temor había agotado a la reina. Al caer el día sintió sueño y se durmió recostada sobre su amigo.
Mucho tiempo vivirían en el bosque salvaje. ¡Largo sería su destierro!