Tristan e Iseo
Tristan e Iseo ¡Señores! Habéis oído que la causa del amor, que tantas alegrías y tristezas les proporcionó, había sido el brebaje que habían tomado durante la travesía de Irlanda. La madre de Iseo, que lo preparó para las bodas del rey Marcos, había dispuesto que el lovendrin[28] fuese eficaz tres años. Durante ese tiempo los amantes no podían vivir separados ni abandonar la compañía el uno del otro más de una semana. Pasado esos tres años, la virtud del brebaje disminuía, pero el amor perduraba a lo largo de sus vidas.
La víspera de San Juan se cumplió el plazo previsto por la reina de Irlanda. Tristán se levantó muy de mañana y salió de caza. Persiguió por el bosque a un ciervo herido. Al llegar la tarde, se sentó cansado sobre una gran piedra. Era la hora en que, sobre la nave, bebió el filtro: los remordimientos lo acosaron, una gran tristeza lo invadió.
