Tristan e Iseo

Tristan e Iseo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los criados van y vienen. Aprestan las tiendas de sus señores. La pradera resplandece con los pabellones de colores diversos.

Llegan los caballeros, cabalgando por caminos y sendas. Al llegar al Mal Paso, el terreno, demasiado hollado, está lleno de fango: los caballos se hunden hasta los flancos, unos resbalan, otros caen. Tristán ríe y les grita:

—¡Sujetad fuertemente las riendas y espolead con fuerza los caballos: sólo hay este trozo lleno de barro!

Los caballeros intentan pasar, pero se hunden en la ciénaga: quien no tiene botas altas pasa serias dificultades. El malato no piensa en socorrerlos. Por el contrario, cuando ve a uno que resbala hace sonar sus tablillas y golpea el cuenco con el jarro, gritándoles:

—¡Tened compasión de mí! ¡Que Dios os ayude a salir del Mal Paso! ¡Dadme una ayuda con la que pueda comprarme ropas!

¡Curioso lugar para pedir limosna! Tristán lo ha elegido por maligna diversión: quiere que cuando pase su amiga, Iseo, la de los cabellos dorados, se divierta.

Grande es el tumulto en el Mal Paso. Los que han logrado atravesar la ciénaga salen con las ropas salpicadas y los gritos de los que resbalan en el fango se oyen desde lejos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker