Tristan e Iseo
Tristan e Iseo —Señores —les dice—, el rey os guarda rencor porque exigisteis el juramento de la reina. PodrÃais vengaros si demostráis que vuestras sospechas eran exactas. Tristán tiene más argucias que Renart[29].
Ha hecho creer a todos que se ha alejado del paÃs, pero permanece escondido en los alrededores y cuando el rey está ausente sale de su guarida y acude a la habitación de la reina.
—¿Cómo lo sabes?
—Lo he visto esta mañana.
—¿Iba solo?
—Con su amigo Governal.
—¿Dónde viven? ¿En casa de Dinas?
—¡Yo qué sé!
—¿Cómo podremos verlo?
—Yo os lo indicaré, pero el servicio merecerá una buena recompensa.
—Fija tú mismo el precio.
—Un marco de plata.
—Mucho más obtendrás si es cierto lo que dices. ¡Nunca volverás a lamentarte de pobreza!