Tristan e Iseo
Tristan e Iseo —Escuchad entonces —dice el villano—. En la habitación de la reina hay una pequeña ventana, cubierta por una cortina, que da sobre el riachuelo del jardÃn. Uno de vosotros se encaramará sobre la pared y se acercará a la ventana: con una rama de punta afilada enganchará la cortina y la correrá de forma que podáis ver lo que ocurre cuando Tristán se llegue a la reina.
Los felones aceptaron el plan y deliberaron sobre quién treparÃa hasta la ventana.
Segura por su juramento, la reina habÃa olvidado toda prudencia. Sabiendo que el rey dejarÃa el palacio antes del amanecer, envió a PerinÃs a Tristán para que acudiese muy temprano.