Tristan e Iseo
Tristan e Iseo —¡No! —responde Brangel—, mucho habéis perseverado en vuestro mal, pese a todos vuestros propósitos y promesas. ¡Mal pagasteis mi fidelidad y todos los peligros que por vos afronté! La maldad está en vos. ¡Ya no haré caso a vuestros ruegos!