Tristan e Iseo
Tristan e Iseo Un día habían salido de caza y al regresar por la landa vieron acercarse del lado del mar a un caballero que galopaba sobre un corcel blanco, ricamente armado con escudo de oro, lanza, pendón y emblema enzunchado de vero. Era Tristán el Enano. Venía en busca de ayuda contra Estolt de Castel Fer que había raptado a su dama. Tristán pide sus armas y marcha con él. Se acercaron a la plaza fuerte del raptor y dejaron sus caballos en la linde de un tupido bosque. Estolt era fuerte y temible. Tenía seis hermanos, todos ellos reputados de valientes, atrevidos y buenos guerreros. Dos de ellos volvían de un torneo: Tristán y su compañero los sorprendieron, los desafiaron y lucharon contra ellos hasta dejarlos muertos. Un tercer hermano que por allí pasaba alertó con sus gritos a las gentes del país y los del castillo salieron a combatirlos. La lucha fue dura y fiera; los dos amigos se defendieron como buenos caballeros y no cesaron hasta dar muerte a todos los hermanos. Pero Tristán el Enano sucumbió en la batalla y Tristán recibió una herida en la cadera, grave y profunda, de una espada emponzoñada. Él mismo se vengó de la herida y mató al que se la había causado.