Tristan e Iseo
Tristan e Iseo —Señor, nunca este tributo fue pagado por justicia, sino por fuerza y oprobio. Estoy dispuesto a combatir cuerpo a cuerpo con vos para defender mis palabras y probar con las armas que las gentes de Cornualla son libres y no están sometidas a los irlandeses.
Fijaron las condiciones de la lucha, que tendrÃa lugar al tercer dÃa. El irlandés exigÃa que el campeón fuese de igual nobleza que él. En medio de la asamblea preguntó el nombre y el origen del muchacho extranjero. Poco sabÃa el rey mismo del joven por el que sentÃa una profunda amistad. Mientras todos callaban esperando su respuesta, Tristán permaneció unos instantes en suspenso y luego dijo en voz alta:
—Señores, mi origen no es menos noble que el del Morholt de Irlanda. RivalÃn, rey de LeonÃs, me engendró. El rey Marcos es mi tÃo y mi nombre es Tristán.
El rey Marcos se levantó, lleno de alegrÃa al ver que su favorito era su sobrino, pero angustiado al pensar que habÃa accedido a una lucha tan desigual. Governal avanzó hacia él.
—Rey Marcos —le dijo—, Tristán ha dicho la verdad. Mirad el broche que antaño disteis a vuestra hermana Blancaflor como regalo nupcial. Roald el Feguardante, mariscal de mi señor, me lo entregó para que un dÃa pudierais reconocerlo.