Tristan e Iseo
Tristan e Iseo Tristán regresó a Tintagel curado de la herida que habÃa recibido en el combate contra el Morholt. El rey lo honró como a su mejor guerrero y más sabio consejero. Nada se hacÃa en palacio sin que Marcos consultase a Tristán y cuando salÃan a cabalgar, Tristán marchaba a su derecha.
HacÃa tiempo que el rey habÃa llegado a la edad de hombre y nunca habÃa querido tomar mujer que le diese herederos. En vano lo exhortaban sus consejeros; ahora, al regresar su sobrino, decidió más que nunca envejecer sin hijos y dejar su reino a Tristán.
HabÃa en la corte cuatro barones felones que odiaban a Tristán por su valentÃa, su nobleza y porque gozaba de la confianza del rey. Eran Andret, Ganelón, Godoine y Denoalen. El duque Andret era sobrino de Marcos como Tristán. PoseÃa grandes alodios, bellos castillos y numerosas tierras ricas. Era fuerte y bien plantado, de pelo rojizo y piel pecosa, fanfarrón y amigo de chanzas y zumbas. Al escuchar los felones el relato de Tristán pensaron que era brujo y que por arte de nigromancia habÃa logrado curarse.
—¡Ved! —decÃa Andret a sus compañeros—. ¡Demasiadas maravillas! ¿Qué magia pudo curarlo de la fatal herida del Morholt? ¿Qué encanto usó para engañar a la hija del rey de Irlanda, su mortal enemiga? Es un hechicero y asà ha logrado hacerse con el corazón del rey.
