Tristan e Iseo
Tristan e Iseo Cuando todo estuvo dispuesto para zarpar, el piloto preguntó:
—Señor, ¿hacia dónde nos dirigiremos?
—Singlaremos hacia Irlanda —respondió Tristán—, y desembarcaremos en el puerto de Weiseforte.
El piloto se sobrecogió. ¿No sabía Tristán que después de la muerte del Morholt el rey de Irlanda apresaba las naves cornuallesas y colgaba en el puerto, de grandes horquillas, a los marineros que cogía? Obedeció, sin embargo, y navegó hasta acercarse a las peligrosas costas.
Llegaron a Weiseforte. Tristán envió a Governal con un joven escudero a pedir al preboste del puerto autorización para negociar en la ciudad con sus mercancías.
—Señor —le dijo Governal—, somos mercaderes; vamos de tierra en tierra vendiendo nuestros productos: no conocemos otro oficio. Cargamos nuestra nave en Bretaña y nos dirigíamos a Flandes, pero unos vientos contrarios nos desviaron de nuestro camino.