Upanishads
Upanishads El sabio replicó: Al igual que, antes de hacerse la oscuridad, todos los rayos del sol poniente parecen aunarse en su círculo de luz, mas al llegar el alba todos se despliegan de nuevo, así también todos los poderes de los sentidos se aúnan en el poder superior de la mente. Entonces la persona no ve, oye, huele, saborea ni palpa; no habla, no recibe ni entrega, no se mueve ni goza de las alegrías del amor. Entonces dice la gente: «duerme».
Mas en la ciudad del cuerpo, los fuegos de la vida arden: no duermen. Apana es como el fuego sagrado del hogar que se mantiene encendido de padre a hijo. Vyana es como el fuego del Sur para las ofrendas a los ancestros. Prana es como el fuego del Este encendido por el fuego del hogar.
Samana es como el sacerdote Hotri que distribuye equitativamente las dos ofrendas de la espiración y la inspiración. La mente ejecuta el sacrificio y Udana es su fruto, pues cada día lleva a la mente dormida a Brahman, el Todopoderoso.
Y en los sueños la mente contempla su propia inmensidad. Lo que se ha visto se ve de nuevo, y cuanto se ha oído se oye de nuevo. Lo que se ha sentido en lugares diferentes o regiones lejanas vuelve a la mente de nuevo. Visto y no visto, oído y no oído, sentido y no sentido: la mente lo ve todo, pues la mente lo es todo.