La mujer sentada
La mujer sentada —Es un manjar antiguo —decÃa—, y sin embargo también es un alimento nuevo para los europeos y que repugnarÃa a más de un blanco, incluso de aquellos que se creen sin prejuicios. Las novedades, lejos de perjudicar a las costumbres y a las tradiciones sanas, las enriquecen, las vivifican, las fecundan. De igual modo los sabios polÃgamos de Utah, lejos de perjudicar a la institución de la familia, le dan más grandeza y más fuerza, al extenderla.
Y Brigham Young, que lo oyó, se volvió hacia él, diciendo:
—Los mormones son un pueblo de elegidos, situados aquà abajo en una esfera espiritual particular, lo cual les permite no tener en cuenta ni las leyes humanas, ni las riquezas superfluas del mundo.
Y, habiéndose servido catawba, alzó su vaso en dirección a Chéri de Mendoza, que bebió primero a la salud de las damas y después a la del Profeta.
Los negros se apresuraron en cambiar los platos y los cubiertos, y después se sirvieron truchas asalmonadas del lago Utah, y el telón del escenario que habÃa al fondo de la sala se alzó.