La mujer sentada
La mujer sentada El decorado estaba hecho con una cortina amarilla en medio de la cual destacaba el Ojo-que-todo-lo-ve; un joven que representaba Europa y una joven señorita que representaba América vinieron, la una del lado derecho del escenario, y el otro del lado izquierdo, y se encontraron sonriendo, y tuvo lugar un diálogo que recuerdo casi enteramente, pues al año siguiente nos lo hicieron aprender de memoria en la escuela.
EUROPA
Naciones os ofrezco el orden y la belleza
De ruinas que tienen la gracia de muchachas
Y mis ríos similares a los versos de los grandes poetas
Y todas mis esclavitudes todas mis realezas
Todos mis dioses cautivadores que son mi fe que son mi arte
Todos esos pueblos pendencieros y flores olorosas
Vos Iglesias en las que tus ancestros y tus creyentes venían a arrodillarse
Oh viejas casas nodrizas del progreso
Encrucijada en la que las edades decidieron su camino y se fueron
Patrias patrias patrias cuyas banderas me visten
Fantasmas oh bosque del espíritu en el que cada árbol es un nombre de hombre
Bosque que caminas marcha atrás sin alejarte