La mujer sentada
La mujer sentada Mi objetivo es fundar una religión sin dogmas y sin sacerdotes cuyo gran asunto será la educación moral y física de los niños. Me dirá que se trata de una idea que no podía ocurrírsele más que a un soldado y lo acepto. He sido soldado y mi alma sigue siendo la de un soldado. La renovación de la idea religiosa que se constata por todas partes es engañosa. Todas las religiones están a punto de morir, y se vuelven de una extremada vaguedad. Supersticiones y creencias religiosas rayan hasta tal punto hoy por hoy que ha de ser muy listo quien pretenda señalar el límite exacto entre unas y otras, y en el propio seno de una sola religión.