La mujer sentada
La mujer sentada Otra esquina: Baty, o el último tabernero. Cuando se retire, ese oficio habrá desaparecido prácticamente de ParÃs, a menos que la guerra y la vida grata no vuelvan a ponerlo en boga. Quedará el «figón», como se dice ahora, pero la tabernita habrá pasado a mejor vida. Entre tanto, aquéllos a quienes las enfermedades o más bien los médicos no han hecho aún renunciar completamente a los vinos de Francia festejan aún con gusto en esa bodega bien cuidada.