Dinero
Dinero MUJER. ¿Qué gritos son éstos? ¿Hay alguna buena noticia? Con ganas de oírla llevo sentada bastante tiempo esperando a éste. (Señala a CARIÓN.)
CARIÓN. Deprisa, deprisa, ama, trae vino, para que tú también bebas -(Aparte) y eso que sueles hacerlo tú sola con frecuencia-, porque te traigo todos los bienes del mundo juntos.
MUJER. Y, ¿dónde están?
CARIÓN. En mis palabras; lo sabrás en seguida.
MUJER. Acaba ya de decir lo que sea de una vez.
CARIÓN. Atiende entonces, que te voy a contar todos los líos de los pies a la cabeza.
MUJER. Mejor que «en la cabeza»
[58] no me caiga nada.CARIÓN. ¿Ni siquiera las cosas buenas que acaban de pasarnos?
MUJER. Por lo menos, líos
[59] no.CARIÓN. Pues bien, cuando llegamos a toda prisa al templo del dios llevando al hombre este, que entonces era muy desgraciado y ahora está contento y feliz como nadie, en primer lugar lo llevamos al mar y lo lavamos.
MUJER. ¡Por Zeus, sí, sí, contento! ¡Un hombre anciano lavado en un mar helado!
CARIÓN. Luego fuimos al sagrado recinto del dios