Dinero
Dinero CARIÓN. ¡Por los dioses!, y ¿qué pinta aquà esa capa raÃda, la que trae el esclavo que viene contigo? ExplÃcame.
HOMBRE HONRADO. También he venido para ofrecérsela al dios.
CARIÓN. ¿No será que te iniciaste con ella en los Grandes Misterios, verdad?
[75]HOMBRE HONRADO. No, pero llevo tiritando en ella trece años.
CARIÓN. ¿Y las zapatillas?
HOMBRE HONRADO. También ésas han pasado duros inviernos conmigo.
CARIÓN. Asà que, ¿las traÃas también para ofrecérselas?
HOMBRE HONRADO. SÃ, ¡por Zeus!
CARIÓN. ¡Pues sà que has venido con buenos regalos para el dios!
(Entra en escena un delator acompañado de un testigo.)
DELATOR. ¡Ay!, estoy acabado, ¡pobre de mÃ! ¡Desgraciado una y otra vez, desgraciado tres veces, cuatro, cinco, doce y diez mil veces desgraciado! ¡Ay, ay! Estoy metido hasta los ojos en una desgracia total.