Dinero
Dinero CARIÓN. ¡Apolo protector y dioses queridos! ¿Qué desgracia ha podido ocurrirle a este hombre?
DELATOR. ¿No es terrible lo que me acaba de pasar? He perdido toda mi hacienda por culpa de ese dios; ¡lo he de ver ciego otra vez, o de nada valen los pleitos!
[76]HOMBRE HONRADO. Me parece que ya entiendo poco más o menos de qué va la cosa. Llega un hombre al que le van mal las cosas, y que tiene pinta de ser de mal cuño.
CARIÓN. SÃ, ¡por Zeus!, bien está que se arruine.
DELATOR. ¿Dónde rayos está ese que prometió que él solo nos harÃa ricos a todos en un momento si recobraba la vista? Más bien lo que ha hecho es acabar con unos cuantos.
CARIÓN. Y, ¿a quién le ha hecho una cosa as�
DELATOR. A mÃ, sin ir más lejos.
CARIÓN. ¿Es que tú eras del grupo de los sinvergüenzas y desvalijadores de casas?
DELATOR. No, por Zeus, en vosotros es donde no hay nada bueno, y yo no voy a consentir que tengáis mi riqueza.
CARIÓN. ¡Por Deméter!, ¡con qué Ãmpetu ha venido el delator! Seguro que tiene un hambre canina.
DELATOR. Tú, vete a la plaza, rápido, no tardes, que allà te van a retorcer en el potro hasta que confieses tus fechorÃas
[77].