Dinero
Dinero CRÉMILO. (Aparte) Es que, al parecer, querÃa chupar él solito.
VIEJA. Y las manos, me decÃa que yo las tenÃa preciosas…
CRÉMILO. (Aparte.) Cada vez que le ofrecieran veinte dracmas.
VIEJA… y repetÃa que mi piel olÃa a gloria…
CRÉMILO. (Aparte.) Seguro, ¡por Zeus!, si te echabas vino de Tasos.
VIEJA… y que la mirada la tenÃa dulce y atractiva…
CRÉMILO. (Aparte.) No era tonto el tÃo: bien sabÃa devorar la hacienda de una vieja salida.
VIEJA. Asà que en esto, querido, el dios actúa mal, y eso que dice que ayuda siempre a los oprimidos.
CRÉMILO. ¿Qué ha de hacer él entonces? Dilo, y se hará.
VIEJA. ¡Por Zeus!, lo justo es que obligue al que de mà recibió favores a que ahora a cambio me los conceda. ¿O está bien que yo no consiga beneficios de ninguna clase?
CRÉMILO. ¿No te pagaba la deuda noche tras noche?
VIEJA. Pero es que dijo que nunca me dejarÃa mientras yo viviera.