Lisístrata
Lisístrata CLEONICE: ¿De qué se trata, querida Lisístrata, el asunto por el que nos convocas a nosotras las mujeres? ¿En qué consiste, de qué tamaño es?
LISÍSTRATA: Grande.
CLEONICE: ¿Es también grueso?
LISÍSTRATA: Sí, por Zeus, muy grueso.
CLEONICE: Entonces, ¿cómo es que no hemos venido[5]?
LISÍSTRATA: No es eso que piensas: si no, ya nos habríamos reunido rápidamente. Se trata de un asunto que yo he estudiado y al que he dado vueltas y más vueltas en muchas noches en blanco.
CLEONICE: Seguro que es delicado eso a lo que has dado vueltas y vueltas.
LISÍSTRATA: Sí, tan delicado que la salvación de Grecia entera estriba en las mujeres.
CLEONICE: ¿En las mujeres? Pues sí que tiene pocas agarraderas.
LISÍSTRATA: Cuenta que están en nuestras manos los asuntos de la ciudad; si no, hazte a la idea de que ya no existen los peloponesios[6]….
CLEONICE: Mucho mejor que ya no existan, por Zeus.
LISÍSTRATA:… y de que los beocios perecerán todos, por completo.
CLEONICE: No, todos no; excluye las anguilas[7].
