Acerca de la generacion y la corrupcion - Tratados breves de Historia Natural
Acerca de la generacion y la corrupcion - Tratados breves de Historia Natural Es preciso suponer que, al igual que los pequeños remolinos que se forman en los ríos también los movimientos se producen sin cesar, muchas veces de forma 10semejante, pero muchas veces disgregados en otras formas a causa de una colisión. Por ello, no se producen ensueños después de la comida, ni tampoco en los seres muy jóvenes, como los niños. Pues es muy intenso el movimiento que produce el calor de la comida[38], de forma que, igual que en un líquido, si uno lo remueve 15violentamente, unas veces no aparece reflejada imagen alguna, y otras veces sí aparece, pero completamente distorsionada, de manera que parece distinta de como es, mas cuando está en reposo, las imágenes son precisas y visibles, así también en sueños las imágenes y los movimientos residuales que resultan de las sensaciones unas veces se desva20necen completamente por causa del citado movimiento, en caso de que sea mayor, si bien otras veces aparecen las visiones, pero confusas y monstruosas, y los sueños incoherentes, como les ocurre a los melancólicos[39], a los que tienen fiebre y a los que están embriagados. Pues todas las afecciones de esta clase, por ser flatulentas, producen mucho movimiento y confusión[40]. En los animales dota25dos de sangre, cuando la sangre se ha asentado y decantado, el movimiento que perdura, provocado por las sensaciones procedentes de cada uno de los sentidos, hace coherentes los ensueños, y provoca que aparezca alguna imagen y que uno crea ver, gracias a las aportaciones de la vista, y oír, gracias a las del oído, y de forma semejan30te, gracias a los demás sentidos. Y es porque el movimiento llega desde allí al principio[41] por lo que, incluso des461bpierto, uno cree ver, oír y sentir, y es porque parece a veces que la vista se mueve, sin ser movida, por lo que decimos que vemos, y es porque el tacto anuncia dos movimientos por lo que lo uno parece dos. En general, pues, el principio confirma lo que procede de cada sensación, 5si no la contradice otra más decisiva. Por tanto, tal apariencia se presenta siempre, pero el fenómeno no es siempre objeto de consideración, a no ser que la facultad de discernimiento[42] se vea constreñida o no se mueva con su propio movimiento.