El arte de la politica
El arte de la politica Los hombres sensatos se preguntan, con mucha razón, si la opulencia y el origen de la riqueza están en otra parte, y ciertamente la riqueza y la adquisición naturales, objeto de la ciencia doméstica, son una cosa muy distinta. El comercio produce bienes, no de una manera absoluta, sino mediante la conducción aquí y allá de objetos que son preciosos por sí mismos. El dinero es el que parece preocupar al comercio, porque el dinero es el elemento y el fin de sus cambios; y la fortuna, que nace de esta nueva rama de adquisición, parece no tener realmente ningún límite.

La medicina no tiene limitación en la búsqueda de la salud y, como ella, todas las artes colocan en el infinito el fin a que aspiran y pretenden alcanzarlo empleando todas sus fuerzas. Pero, por lo menos, los medios que les conducen a su fin especial son limitados, y este fin mismo sirve a todas de límite. Lejos de esto, la adquisición comercial no tiene por fin el objeto que se propone, puesto que su fin es, precisamente, alcanzar una opulencia y una riqueza infinitas.

Por una parte, parece necesario que haya una limitación de cualquier riqueza. En la realidad de los hechos, vemos que sucede todo lo contrario. Todos los hombres de negocios aumentan sin límites su capital.
