Física
Física Para el fundador de la escuela de Lovaina, que decía inspirarse directamente en Aristóteles, la metafísica tenía por objeto la substancia de las cosas individuales y concretas de la experiencia[20], es decir, de lo que Aristóteles llamaba, respectivamente, tò kath’hékaston y tóde ti. Dejemos de lado las consecuencias que sacaba el cardenal Mercier con vistas a su concepto de ser, y quedémosnos con esa definición tan general, porque es perfectamente aplicable a la metafísica aristotélica. Su objeto material sería, entonces, exactamente el mismo que el de la física. Porque hablar de cosas de la experiencia es hablar de cosas cambiantes, en movimiento. Y lo que Aristóteles nos dice en su Física es qué para conocerlas tenemos que conocer su movimiento: ignoto motu ignota natura, dice un antiguo aforismo que traduce el pasaje de Fís. 200b 14. Porque el movimiento es, para Aristóteles, el fenómeno fundamental en que se manifiesta la naturaleza de las cosas, y por esa razón tiene que haber una ciencia específica del mismo. Así pues, el objeto de la física es el movimiento de las cosas desde el punto de vista de su phýsis, esto es, de su ser, de su substancia. Esto significa que, en rigor de los términos, la física de Aristóteles es una ontología del movimiento.