Física
Física Una de las peculiaridades de nuestra lengua es la distinción entre ser y estar, la cual nos otorga unas posibilidades expresivas que otras lenguas no tienen. Ahora bien, es cuando menos dudoso que esta dualidad verbal sea una ventaja a la hora de traducir el lenguaje ontològico de Aristóteles. Porque es muy distinto hablar de «ser» en movimiento, en reposo, en otra cosa, en un lugar, en el tiempo, en el mundo, etc., con el sentido existencial y categorial que tienen esas expresiones en Aristóteles, que emplear el lenguaje del «estar», como es usual y natural en nuestra lengua. A juicio de este traductor, expresiones como «estar en movimiento» o «estar en reposo» sugieren en español la idea de un «estado» del móvil, es decir, de un «estar en el estado de movimiento o de reposo», con un sentido muy en consonancia con la idea de status en la física moderna; pero ya hemos indicado más arriba (vid. pág. 21) que para Aristóteles el movimiento no es propiamente un estado, sino un proceso, en el sentido de un llegar a ser, de un cambio en el ser. El movimiento no es un cambio de estado. Lo mismo se puede decir de la expresión «estar siendo», si con ella se quiere traducir el ón griego. Además, el sentido activo que tenía «ser» (eînai) en el lenguaje filosófico griego indefectiblemente se pierde en el «estar». Violentando nuestra lengua, en los últimos capítulos del libro IV hemos intentado mantener el lenguaje del ser en las citadas expresiones a fin de que el lector repare en lo que Aristóteles quiere decir; pero como seguir con tal lenguaje a lo largo de toda la obra hubiera sido en extremo chocante, hemos recurrido al «estar» por ser más idiomàtico y natural en los usos de nuestra lengua. Queda advertido el lector.