La Gran Moral
La Gran Moral Hablando de las virtudes, hemos explicado lo que son, en qué actos consisten y a qué se aplican. Además, hemos dicho, fijándonos en cada una de ellas en particular, que el que las practica se conduce lo mejor posible y según la recta razón. Pero limitarse a esta generalidad y decir que es preciso obedecer a la recta razón es como si dijera alguno que para conservar la salud deben usarse alimentos sanos. Consejo muy oscuro, y si yo lo diera, se me responderÃa: «Indicad con precisión las cosas sanas que recomendáis». Lo mismo sucede con la razón, y puede preguntarse también: ¿Qué es la razón y qué es la recta razón? Para responder a esta pregunta, lo primero que debe cuidarse es de especificar bien la parte del alma en que radica la razón que se busca.
Ya antes, en una sencilla indagación que hicimos sobre el alma, vimos que hay en ella una parte que está dotada de razón, y otra que es irracional. A su vez, la parte del alma que está dotada de la razón se divide en otras dos, que son la voluntad y el entendimiento, que es capaz de ciencia.
