Retorica
Retorica Esta presentación del problema es ciertamente decisiva y permite comprender el modo como el cap. I 2 reorganiza el conjunto Ãntegro de la Retórica en la forma en que la conocemos hoy. Aristóteles comienza por distinguir entre pÃsteis éntechnoi, susceptibles de arte, y pÃsteis átechnoi, ya fijadas de antemano y sobre las que, por ende, nada tiene que descubrir el orador[311]. Estas pÃsteis no-técnicas (el contenido de las leyes, la prueba testifical, los contratos, las confesiones bajo tortura y los juramentos) sólo tienen sentido con referencia al prâgma de los discursos —y casi únicamente de los discursos forenses—, razón por la cual el filósofo coloca su estudio al término de su análisis sobre los géneros oratorios, en el cap. I 15, final del libro I. De esta división por el carácter técnico o no-técnico de las pruebas no se infiere, asà pues, nada sobre el despliegue general de los materiales retóricos y, en realidad, la verdadera organización de los enunciados es la que introducen las tres clases de pÃsteis, que son las que conforman el universo de lo persuasivo[312].