Retorica
Retorica Aristóteles ordena ese universo en dos grandes secciones: la de los enunciados objetivos, que recoge —con los grandes cambios que hemos analizado antes— la retórica de los géneros oratorios y que trata, efectivamente, del asunto o prâgma de los discursos (caps. I 3-15); y la de los enunciados subjetivos, toda ella, como sabemos, de nueva planta y que fija el uso, asimismo en los discursos, de los factores emocionales de la persuasión (caps. II1-17). Es todo este universo el que queda ahora interpretado como conjunto de «probabilidades» y «signos» y al que corresponde, por consiguiente, el fundamento lógico-ontológico a que se refiere la concepción analÃtica de la probabilidad. Por su parte, dicho fundamento adopta la forma de una tópica —una Tópica maior, según la terminologÃa de A. Russo[313], que nosotros hemos adoptado también—, que determina las regiones ontológicas en que se verifican los modos de la probabilidad real. Y tales regiones son lo posible y lo imposible, los hechos y la cantidad o magnitud.