Retorica
Retorica Con esto, en fin, la Retórica de Aristóteles cierra el ciclo de su problemática interna. En su primer modelo, correspondía a la retórica fijar las competencias comunicativas de los argumentos que implican sólo verosimilitud. Al término de su recorrido intelectual, este objetivo sigue siendo el prevalente. Desde un punto de vista, la Retórica es, en efecto, un tratado de lógica, un méthodos sobre los razonamientos sólo probables que implican persuasión. Pero este méthodos no es independiente de una forma concreta de expresión, que no es la propia de la ciencia y que exige, por ello mismo, un estudio particular del lenguaje para el que se requiere una concepción distinta —una ampliación, en realidad— del mero análisis de los conceptos y de sus relaciones. En la medida en que todo este aparato trata de reducir a cánones concretos, parcialmente verificables y, en todo caso, controlables por la razón, las relaciones comunicativas —públicas— entre los hombres, la retórica que concibe Aristóteles deviene una defensa contra el avasallamiento y el dominio de la palabra.