Retorica
Retorica Por su parte, las cosas de tal naturaleza son: la enemistad y la ira de quienes tienen la capacidad de hacer algún <daño> (pues es evidente que quieren[74] y que pueden, de manera que 35están prontos a actuar); la injusticia, cuando dispone de esa 1382bmisma capacidad, porque intencionadamente es injusto el injusto; la virtud ultrajada,[75] que asimismo dispone de esa capacidad (porque es obvio que la intención la tiene siempre, cuando ha recibido un ultraje, pero además que ahora puede); y el propio miedo[76] de los que tienen capacidad de hacer algún <daño> (puesto que los que así se hallan, por fuerza han de estar, ellos también, prestos <a la acción>). Y como la mayoría de los hombres son 5malos[77] y están dominados por el afán del lucro y son cobardes en los peligros, con mucha frecuencia resulta temible estar a merced de otro, de modo que los cómplices en alguna mala acción provocan el miedo de que terminen por delatarnos o por abandonarnos. Como también los que pueden cometer una injusticia <provocan miedo> a quienes pueden ser objetos de ella, ya que en la mayoría de las ocasiones los hombres cometen injusticia en cuanto pueden. Y, lo mismo, los que ya han sido víctimas 10de injusticia o consideran haberlo sido, porque éstos andan siempre al acecho de una ocasión. Producen igualmente miedo los que ya han cometido injusticias, si tienen la capacidad <de hacer daño>, atemorizados como están de sufrir ellos alguna venganza; pues ya antes se ha establecido que esto era temible.[78] También los antagonistas en cosas que no es posible que ambos consigan al mismo tiempo,[79] porque con éstos se está en lucha siempre.Asimismo, los que dan miedo a los que son más fuertes 15que nosotros, puesto que tanto más podrán causarnos un daño, si incluso <se lo pueden causar> a los que son más fuertes que nosotros. Y también aquellos a quienes temen los que son más fuertes que nosotros, por la misma razón. Igualmente, los que han quitado de en medio a los que son más fuertes que nosotros y los que andan atacando a los que son más débiles: éstos, en efecto, o son ya temibles de suyo o <podrán serlo> después que se hayan crecido. Como también <son temibles>, de entre los que hemos hecho víctimas de injusticia o son enemigos o rivales nuestros, no los coléricos o de palabra franca,[80] sino los que 20son calmos, irónicos o tortuosos, ya que éstos no descubren si están prontos a actuar, de modo que tampoco queda nunca claro si su acción está lejana. Por lo demás, todas las cosas que son temibles lo son más aún, cuando no cabe reparar la falta cometida, ya sea porque ello es completamente imposible, ya sea porque no está en nuestras manos, sino en las de nuestros adversarios. Y, lo mismo, las cosas que no admiten arreglo o no lo tienen fácil. Por decirlo simplemente, son, pues, temibles todas 25las cosas que, cuando les suceden o están a punto de sucederles a otros, inspiran compasión.