Retorica
Retorica Por tal motivo, los jóvenes y los magnánimos son de esta condición.[164] Y también los que poseen la clase de bienes que son propios 5de hombres honorables, tales como la riqueza, la abundancia de amigos, los cargos públicos y demás cosas semejantes; porque, como es conforme con éstos el ser buenos —como[165] lo es con cuantos están dispuestos en el sentido del bien—, se sienten emulados por tales bienes. Aquellos a quienes los demás consideran dignos e, igualmente, aquellos cuyos antepasados, parientes, familiares, nación o ciudad son honorables, se sienten también emulados por las cosas de esta clase, ya que piensan que les pertenecen y que «son» dignos 10de ellas. Por lo demás, si los bienes honorables son susceptibles de emulación, forzosamente lo serán también las virtudes y cuantas otras cosas sean provechosas y benéficas, dado que, en efecto, a los benefactores y a los buenos se les tiene en mucha consideración. Y, lo mismo, el disfrute de los bienes[166] que tienen los que están cerca de uno, como, por ejemplo, la riqueza y la belleza, más bien que la salud.