Retorica
Retorica En cambio, lo que dice el Télefo de EurÃpides:
reinando sobre el remo y desembarcando en Misia,[47]
30no es adecuado, supuesto que «reinar» excede en dignidad <al objeto en cuestión>; y eso ciertamente no pasa desapercibido.
Por otra parte, también en las sÃlabas cabe cometer un error, si ellas no son signos de una voz agradable, como cuando en sus versos elegÃacos llama Dionisio Calco[48] a la poesÃa «grito de CalÃope», por ser, una y otro, voces: ésta es una metáfora sin valor, †hecha sobre voces que no sirven como signos.[49]†Además, tampoco 35conviene tomar las metáforas de cosas que resultan lejanas, sino de las que son del mismo género y similar especie, nombrando asà lo que se deja sin nombrar, lo cual, una vez declarado, se hace evidente que pertenece al mismo género. Por ejemplo, en el famoso enigma:
1405bvi a un hombre que emplastaba con fuego bronce sobre un hombre.[50]
Este padecimiento[51] carece, en efecto, de nombre, pero las dos cosas significan una cierta aplicación de algo; y asà llamó «emplasto» a la aplicación de la ventosa. En general, de los enigmas 5que están bien hechos pueden obtenerse metáforas idóneas, porque las metáforas apuntan a un enigma, de modo que <en esto> se hace evidente que están bien traÃdas.[52]