Retorica
Retorica Ahora bien, la mayorÃa de las expresiones elegantes lo son en virtud de la metáfora y en tanto que resultan de conducir a 20engaño. Porque llega a ser más manifiesto precisamente lo que se aprende estando en una disposición contraria; y entonces el espÃritu parece decir: «¡Qué verdad era! ¡Yo estaba equivocado!». Por otra parte, también entre los apotegmas las expresiones elegantes resultan de que enuncian lo que no dicen, como aquella de EstesÃcoro sobre que las cigarras les cantarán desde el suelo.[227] 25Y por esta misma razón causan placer tanto los enigmas bien hechos[228] (pues en ellos hay una enseñanza y una metáfora), como lo que Teodoro llamaba decir cosas inesperadas.[229] Esto último se produce cuando se trata de algo contrario a la opinión común y no conforme —como lo dice este autor— con el parecer que se tenÃa de antes, al modo de las parodias que se hacen en los chistes (cosa que igualmente tienen capacidad de 30lograr los juegos de palabras, puesto que nos engañan) y también en los versos <cómicos>. La cosa no es, en efecto, como el oyente la suponÃa:
Caminaba él, teniendo en sus pies… sabañones,[230]