Retorica
Retorica Este punto de vista es, en fin, el que determina la esencia de lo prépon, de la expresión adecuada, sea cual sea la dirección de la referencia que adopte el acto de nombrar. En III 17, 1408a10-14, Aristóteles afirma que la léxis es adecuada cuando «expresa las pasiones y los caracteres y guarda analogía con los hechos establecidos». La noción de analogía contiene, sin duda, la posibilidad de esa referencia en dirección a los objetos, por la que es posible la sensibilización del prâgma en que quedan englobados los lugares comunes de la persuasión. Pero el mismo fenómeno tiene lugar en la dirección de la referencia que connota al orador o al oyente. Aristóteles percibe, también aquí, que las oraciones subjetivas introducidas por la léxis ethiké y pathetiké pueden ser usadas con vistas a la persuasión, no porque acontezcan en un tópos o lugar de lo convincente, sino, al contrario, porque lo contienen en cuanto especies de enunciados. Como la expresión de un talante virtuoso es el fundamento del elogio, el orador logrará persuadir de su virtud si, para referirse al asunto de que se trate, hace uso de proposiciones ethikaí, de las que se derive un elogio implícito de sí mismo. E igual sucede, si, mediante enunciados pathetikoí, consigue excitar ciertas pasiones ante determinados hechos, poniéndolos a éstos como causa real, puesto que presenta tales pasiones como efectos de ellos. En estos dos ejemplos, el tópos del elogio y el de la relación causal aparecen ya implicados en la propia forma ethiké o pathetiké de la expresión, de modo que una vez más es tal forma, en cuanto que contiene particularmente el lugar común, quien determina la persuasión.