La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel EL JEFE. —Veremos lo que dice el director general. (Sale violentamente).
MANUEL. —Cuarenta años de oficina. La juventud perdida.
MARÍA. —¡Cuarenta años! ¿Y ahora?…
MANUEL. —¿Y quieren decirme ustedes para qué?
EMPLEADA 3.ª. —Ahora lo van a echar…
MANUEL. —¡Qué me importa! Cuarenta años de Debe y Haber. De Caja y Mayor. De Pérdidas y Ganancias.
EMPLEADA 2.ª. —¿Quiere una aspirina, don Manuel?
MANUEL. —Gracias, señorita. Esto no se arregla con aspirina. Cuando yo era joven creĂa que no podrĂa soportar esta vida. Me llamaban las aventuras… los bosques. Me hubiera gustado ser guardabosque. O cuidar un faro…
TENEDOR DE LIBROS. —Y pensar que a todo se acostumbra uno.
MANUEL. —Hasta a esto…
TENEDOR DE LIBROS. —Sin embargo, hay que reconocer que estábamos mejor abajo. Lo malo es que en el subsuelo hay que trabajar con luz eléctrica.
MARÍA. —¿Y con qué va a trabajar uno si no?
EMPLEADO 1.º. —Uno estaba allà tan tranquilo como en el fondo de una tumba.