La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel MULATO. —Desplaza cuarenta y tres mil toneladas…
EMPLEADO 1.º. —Ya bajan los pasajeros…
MANUEL. —Y nosotros quisiéramos subir.
MULATO. —Y pensar que yo he subido a casi todos los buques que dan vuelta por los puertos del mundo.
EMPLEADO 2.º. —Hablaron mucho los diarios…
MULATO. —Sé los pies que calan. En qué astilleros se construyeron. El día que los botaron. Yo, cuanto menos, merecía ser ingeniero naval.
EMPLEADO 2.º. —Vos, ingeniero naval… No me hagas reír.
MULATO. —O capitán de fragata. He sido grumete, lava platos, marinero, cocinero de veleros, maquinista de bergantines, timonel de sampanes, contramaestre de paquebotes…
EMPLEADO 2.º. —¿Por dónde viajaste? ¿Por la línea del Tigre o por la de Constitución?
MULATO (sin mirar al que lo interrumpe). —Desde los siete años que doy vueltas por el mundo, y juro que jamás en la vida me he visto entre chusma tan insignificante como la que tengo que tratar a veces…
MARÍA (a EMPLEADA 1.ª). —A buen entendedor…
MULATO. —Conozco el mar de las Indias. El Caribe, el Báltico…, hasta el océano Ártico conozco. Las focas, recostadas en los hielos, lo miran a uno como mujeres aburridas, sin moverse…