La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel EMPLEADO 2.Âş. —¡Che, debe hacer un fresco bárbaro por ahĂ!
EMPLEADA 2.ª. —Cuente, Cipriano, cuente. No haga caso.
MULATO (sin volverse). —Aviada estarĂa la luna si tuviera que hacer caso de los perros que ladran. En un sampán me he recorrido el Ganges. Y habĂa que ver los cocodrilos que nos seguĂan…
MARÍA. —No sea exagerado, Cipriano.
MULATO. —Se lo juro, señorita.
EMPLEADO 2.º. —Indudablemente, éste no pasó de San Fernando.
MULATO (violento). —A mà nadie me trata de mentiroso, ¿sabe? (Arrebatado, se quita la chaquetilla, y luego la camisa, que muestra una camiseta roja, que también se saca).
EMPLEADA 1.ª. —¿Qué hace, Cipriano?
EMPLEADA 2.ª. —¿Está loco?
EMPLEADA 3.ª. —Cuidado, que puede venir el jefe.
MULATO. —Vean, vean estos tatuajes. Digan si Ă©stos son tatuajes hechos entre la lĂnea del Tigre o ConstituciĂłn. Vean…
EMPLEADA 2.ª. —¡Una mujer en cueros!
MULATO. —Este tatuaje me lo hicieron en Madagascar, con una espina de tiburón.
EMPLEADO 2.º. —¡Qué mala espina!