La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel MULATO (quitándose los pantalones y quedando con un calzoncillo corto y rojo con lunares blancos). —Miren estos dibujos. Son del más puro estilo malasio. ¿Qué les parece esta guarda de monos pelando bananas? (Murmullos de «Oh… ah…»). Lo menos que merezco es ser capitán de una isla. (Toma un pliego de papel madera y rasgándolo en tiras se lo coloca alrededor de la cintura). Asà van vestidos los salvajes de las islas.
EMPLEADA 1.ª. —¿A las mujeres también les hacen tatuajes…?
MULATO. —Claro. ¡Y qué tatuajes! Como para resucitar a un muerto.
EMPLEADA 2.ª. —¿Y es doloroso tatuarse?
MULATO. —No mucho… Lo primero que hace el brujo tatuador es ponerlo a uno bajo un árbol…
EMPLEADA 2.ª. —Uy, qué miedo.
MULATO. —Ningún miedo. El brujo acaricia la piel hasta dormirla. Y uno acaba por no sentir nada.
EMPLEADO 1.º —Claro…
MULATO. —Siempre bajo los árboles hay hombres y mujeres haciéndose tatuar. Y uno termina por no saber si es un hombre, un tigre, una nube o un dragón.
TODOS. —¡Oh, quién lo iba a decir! ¡Si parece mentira!
MULATO (fabricándose una corona con papel y poniéndosela). —Los brujos llevan una corona asà y nadie los mortifica.