La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel EMPLEADA 1.ª. —¡Qué paÃses, qué paÃses!
MULATO. —Y digo que es muy saludable vivir asà libremente. Al otro dÃa la gente trabaja con más ánimo en los arrozales y si uno tiene sed (toma el vaso de agua y bebe) parte un coco y bebe su deliciosa agua fresca.
MANUEL (tirando violentamente un libro al suelo). —¡Basta!
MULATO. —¿Basta qué?
MANUEL. —Basta de noria. Se acabó. Me voy.
EMPLEADA 2.ª. —¿A dónde va, don Manuel?
MANUEL. —A correr mundo. A vivir la vida. Basta de oficina. Basta de malacate. Basta de números. Basta de reloj. Basta de aguantarlo a este otro canalla. (Señala la mesa del JEFE).
Pausa. Perplejidad.
EMPLEADO 1.º. —¿Quién es el otro?
TODOS. —¿Quién es?
MANUEL (perplejo). —El otro… el otro… el otro… soy yo.
EMPLEADA 3.ª. —¡Usted, don Manuel!
MANUEL. —SÃ, yo; que desde hace veinte años le llevo los chismes al jefe. Mucho tiempo hacÃa que me amargaba este secreto. Pero trabajábamos en el subsuelo. Y en el subsuelo las cosas no se sienten.
TODOS. —¡Oh!…