La isla desierta _ Saverio el cruel
La isla desierta _ Saverio el cruel SUSANA. —QuerÃa conocerlo a través de mi farsa.
SAVERIO. —Ésas son tonterÃas. (Paseándose).
SUSANA. —Era la única forma de medir su posible correspondencia conmigo. Ansiaba conocer al hombre capaz de vivir un gran sueño.
SAVERIO. —Usted se confunde. No ha soñado. Ha ridiculizado… Es algo muy distinto eso, creo.
SUSANA. —Saverio, no sea cruel.
SAVERIO. —Si hace quince dÃas alguien me hubiera dicho que existÃa una mujer capaz de urdir semejante trama, me hubiera conceptuado feliz de conocerla. Hoy su capacidad de fingimiento se vuelve contra usted. ¿Quién puede sentirse confiadamente a su lado? Hay un fondo repugnante en usted.
SUSANA. —Saverio, cuidado, no diga palabras odiosas.
SAVERIO. —Ustedes son la barredura de la vida. Usted y sus amigas. ¿Hay acaso actitud más feroz que esa indiferencia consciente con que se mofan de un pobre diablo?
SUSANA. —Esto es horrible.
SAVERIO. —¿Tengo yo la culpa? Me han dado vuelta como a un guante.
SUSANA. —Estoy arrepentida. Saverio, créame…