Los Lanzallamas
Los Lanzallamas El Rufián pasa por la vereda frontera sin distinguir a los dos individuos que cruzando la calle le siguen rápidamente. De pronto tres estampidos llenan la calle de humo. Haffner gira vertiginosamente sobre sus talones, divisa dos brazos esgrimiendo pistolas. Instantáneamente adivina la nada. Quiere putear. Nuevamente, a destiempo, dos estampidos perforaron con manchas bermejas la oscuridad. Una quemadura en el pecho y un golpe en el hombro. Más cercana retumba otra explosión en su oído y cae con esta certeza:
—¡Me jodieron!
24 Molesta. (N. del Rev.)
25 Estudia. (N. del Rev.)
26 Simpático, agradable, buena persona. (N. del Rev.)
27 Tonterías. (N. del Rev.)
28 Hombre maduro ya, que paga generosamente los favores de mujeres. (N. del Rev.)
29 Que me voy (N. del Rev.)
30 Monsieur Georgette. (N. del Rev.)
31 Mentiras, embustes. (N. del Rev.)