Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —En cuanto entremos en acción simultánea…, no se ría… con diez mil kilogramos de fosgeno líquido podemos exterminar todos los regimientos de Buenos Aires. Imagínese un automóvil tanque desparramando, en un día tibio, fosgeno líquido en redor de la casa de gobierno, del Departamento de Policía, de los cuarteles. El fosgeno se evapora a los veintisiete grados de temperatura. Basta respirar una partícula de gas fosgeno para quedar fuera de combate. Usted me dirá: este hombre fantasea al estilo de Julio Verne. Piense que Julio Verne se quedó corto en cuanto a imaginación. Yo planteo problemas de carácter positivo tremendo. Sólo un imbécil puede encogerse de hombros y decir que yo fantaseo. Basta que media docena de hombres con diez mil pesos de capital se reúnan y trabajen para fabricar fosgeno, para que puedan… fíjese bien… con diez mil pesos, destruir íntegra la población de la ciudad de Buenos Aires. Si usted no me cree, diríjase a un militar y explíquele mis puntos de vista, y verá lo que le contesta ese hombre: “El Astrólogo tiene razón”.
El Abogado reflexionaba. El Astrólogo continuó: