Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —Tengo confianza en todo. Pero procedo como si no tuviera confianza en nada. La habilidad de un organizador, no de derrotas, sino de triunfos, consiste en pensar que los hombres y los sistemas son diez veces más inconquistables de lo que en realidad son. Si yo partiera del principio de que en el ejército el comunismo se puede infiltrar positivamente con la rapidez necesaria, no tendrÃa objeto que estuviera preparando lo que le explico. Las funciones de la academia de técnicos revolucionarios son más elevadas. Nosotros con los prostÃbulos…, quiero decir, con las rentas que nos proporcionen los prostÃbulos, podremos enviar alumnos a la escuela civil de aviación. Costearles la carrera. Hacerles buscar prosélitos allÃ. Claro está, inteligentemente, prudentemente. Con las fábricas de fosgeno nos armamos del poder práctico más indispensable y enérgico que se conoce actualmente. Nuestro ejército no está ni remotamente preparado para afrontar una lucha con gases.
Involuntariamente en el Abogado se desenvuelve su sombrÃo paisaje de usina, gasógenos rojos y grises, tuberÃas forradas de corcho, hombres titánicos que se mueven en un piso totalmente cubierto de amarillo polvo de azufre, y sonrÃe pensando en lo imposible de la empresa.