Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —¿Es posible que se tema tanto a la muerte? ¿Qué la muerte preocupe tanto a los hombres, si es su descanso?
Mas en cuanto ha pensado de esta manera, se dice:
—La realidad mecánica ensordece la noche de los hombres con tal balumba64 de mecanismos, que el hombre se ha convertido en un simio triste. A veces los cuerpos, a tres pasos de las máquinas, refugiados en una bohardilla, se inclinan; las manos despojan los pies de las botas, luego caen los vestidos, después los cuerpos se acercan a los espejos, se miran un instante, luego levantan un lienzo, se cubren, cierran los ojos y duermen. A veces un miembro entra en un orificio, vuelca su esperma, los dos cuerpos se separan hartados, y cada uno por su lado duerme sudoroso. Y despacio crecerá el vientre… y esto es todo.
Erdosain se siente cogido por un engranaje apocalÃptico. La mitad del cielo, hasta el cenit, está ocupado perpendicularmente por una curva dentada que gira despacio y recoge entre sus dientes, anchos como las fachadas de los edificios, los cuerpos que inmediatamente desaparecen entre la conjunción.