Los Lanzallamas
Los Lanzallamas ¡Cuántas cosas involuntarias sabe! Y la principal: que a lo largo de todos los caminos del mundo hay casitas, chatas o con techos en declive, o con tejados a dos aguas, con empalizadas; y que en estas casas el gusano humano, nace, lanza pequeños grititos, es amamantado por un monstruo pálido y hediondo, crece, aprende un idioma que otros tantos millones de gusanos ignoran, y finalmente es oprimido por su prójimo o esclaviza a los otros.
Erdosain aguza el mirar en las tinieblas. La presión que lo sofoca se hace siniestra y jovial. Siente ganas de reÃrse. Aguza más el mirar. Tiene la sensación del movimiento del mar, de la frialdad de una cúpula de acero bajo sus pies…
La fuerza… El odio…
Tampoco la verdad está en los cañones…
Regresa a la profundidad cristiana. Pronuncia el nombre: Jesús…
Tampoco la verdad está allÃ.