Los Lanzallamas

Los Lanzallamas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—La verdad es ésta: yo no llevo en mí la extrañeza de vivir. Todos nosotros, los hombres viejos, hemos andado en la vida sin la extrañeza de vivir, es decir, como si estuviéramos acostumbrados desde hace muchos siglos a las presentes maneras de vida planetaria. Los jóvenes, en cambio: usted, Erdosain… Hipólita no se cuenta, porque es un alma vieja; usted, Erdosain y otros, no se habitúan a las cosas y al modo que están dispuestas. Quieren romper los moldes de vida, viven angustiados, como si fuera ayer el día en que los echaron del Paraíso. ¡Ejem!… ¿qué me dicen ustedes del Paraíso? No importó que ellos piensen barbaridades. Hay una verdad, la verdad de ellos; y su verdad es un sufrimiento que reclama una tierra nueva, una ley nueva, una felicidad nueva. Sin una tierra nueva, que no hayan infestado los viejos, esta humanidad joven que se está formando no podrá vivir.

Hipólita y Barsut estaban suspendidos de lo que decía el Astrólogo, porque éste no los miraba y sí hablaba con lentitud, como si escuchara el dictado de un fantasma detenido junto a su oreja derecha. Incluso seguía un ritmo, y con una atención determinada. A veces se le iluminaba el semblante, como si en el fondo de su espíritu estallaran luces de bengala.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker