Los Lanzallamas

Los Lanzallamas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Más o menos doscientas gallinas. Además, llevaríamos dos cerdos y una vaca; así tendríamos carne, leche y huevos. Si nos instaláramos cerca de un río, podemos pescar.

Ergueta guiñó un párpado y objetó:

—Sí, pero de esa manera no se va a la montaña ni al desierto a hacer penitencia. Los profetas vivían en la soledad de hierbas, langostas y raíces, y no en la opulencia.

Bromberg pasó ávidamente la lengua por sus labios resecos; luego, ansiosamente, repuso:

—Eso sucedía en los tiempos de Carlomagno. Hoy, un profeta puede alimentarse bien hasta que llegue el momento en que debe predicar. Además, Jesús no le ha dicho a usted que no se alimente decentemente.

—Sí, pero tampoco me ha mandado que me trate a cuerpo de rey. Por otra parte, este asunto carece de importancia. Eran los fariseos los que se detenían en tales detalles de práctica, que Jesús despreciaba. Nosotros meditaremos las Escrituras. Yo haré penitencia en alguna caverna.

Croaban dulcemente las ranas de un charco próximo, pero Ergueta no las escuchó, moviendo los brazos en lo oscuro. Bromberg se apartó dos pasos de él; luego, como si comunicara un secreto, reflexionó:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker