Los Lanzallamas
Los Lanzallamas He escogido el gas fosgeno, no arbitrariamente, sino después de estudiar las ventajas industriales, facilidad de fabricación, economía y toxicidad que ofrece sobre otros gases de guerra. Las experiencias que esta nueva arma dejó a los directores de combate de la última guerra pueden concretarse en estas palabras de Foch: “La guerra química se caracteriza por producir los efectos más terribles en los espacios más extendidos”.
En el año 1915 entra en acción el fosgeno; en el otoño del año 1917 recrudece la guerra química, pues a fines del año 1916 el Estado Mayor alemán lleva a la práctica el plan de Hindenburg. La guerra de gases se intensifica de tal manera, que Schwarte da el dato de que en un solo bombardeo de Verdún se utilizaron cien mil obuses cargados de Cruz Verde, o sea fosgeno y formiato de etilo.
En las instrucciones de batería para los ataques que se llevaron a cabo en el Aisne encontramos este boletín de gas:
En bombardeo de contrabatería, piezas de 77, piezas de 100 y obuses de 150: Cruz Azul, 70 por ciento; Cruz Verde, 10 por ciento; obuses explosivos, 20 por ciento.