De sangre y cenizas
De sangre y cenizas —¡¿Crees que puedes protegerme para siempre?! —gritó mientras luchaban espalda con espalda.
Hawke rió entre dientes, su espada atravesando a una de las criaturas. —¡No, pero puedo intentarlo!
La lucha fue brutal, y aunque salieron victoriosos, ambos estaban cubiertos de sangre y magulladuras. Poppy se tambaleó hacia una pared, su respiración entrecortada, mientras Hawke revisaba el área para asegurarse de que no quedaba nada vivo.
—Esto no es una coincidencia —dijo él finalmente, limpiando su espada. Sus ojos dorados se fijaron en ella, más intensos que nunca—. Estas cosas... te estaban esperando.
—¿Esperándome? —Poppy lo miró, incrédula.
Hawke asintió, su rostro sombrío. —Tú eres la clave para todo esto, Poppy. Lo que eres, lo que representas... ellos lo saben. Y ahora que saben que estás aquí, no se detendrán hasta destruirlo todo.
Poppy sintió el peso de sus palabras, pero no había espacio para el miedo. Las sombras habían rugido, y ella había respondido.
Ahora, sabía que no había vuelta atrás. La lucha no era solo por su libertad, sino por la supervivencia de todo lo que conocía.
Porque en esas ruinas, había encontrado algo más que horrores: había encontrado su propósito.